maribel Alvarez escritora

Pensamientos de Maribel en tiempos de cuarentena!

Últimamente hablé con unas amigas sobre el confinamiento y resulta que todas se sentían muy bien; obedientes con gusto, muy relajadas, ordenando su vida, leyendo, poniendo a punto cosas atrasadas, sumisas ante los kilos de ropa acumulados en los armarios… me estremecí porque ninguna me dijo que con ganas le pegaría una patada al cristal de la ventana. Bromeando, claro, pero con un espíritu de ganas de libertad, de rebeldía ante la enfermedad, de ¡coño qué ganas tengo de tomarme una cerveza en una terraza!


Los animales que ahora corren por las calles, no debíamos de considerarlos como una cosa divertida porque no hay coches. Nos están enviando un mensaje escalofriante. Leámoslo.

En unos pocos días, hay más pájaros. Leámoslo

Sí, lo siento mucho, hay menos personas.


Dejaré mi zapato al irme a dormir, sin olvidarme de un poco de hierba y un cubo de agua para los camellos.
He pedido libertad para pasear a partir del día 2.
¡Qué nervios!


Los niños cumplen con las normas y muchos padres se las saltan.
Por eso muchas personas se quieren ir a vivir al “País de Nunca Jamás”


PILLADO! Nuestro expresident Artur Mas, fue visto descargando su equipaje de llegada a su casa de la playa el mismísimo Viernes Santo. Le pareció que un confinamiento en la playa era mucho más sacrificado que un confinamiento en la ciudad y por eso lo hizo. Por solidaridad.


Siento humillación propia al pensar en la cantidad de residencias de ancianos que están siendo investigadas. Los gobiernos autonómicos TODOS porque todos tienen la sanidad transferida, tienen la responsabilidad de haber recreado un cuento medieval, con la diferencia de que tienen las televisiones encendidas.


¿Dónde están ahora los sin techos curados? O sea: las PERSONAS, a qué domicilio los habrán devuelto para que conste en el certificado de <curado>? ¿Habrá techados ocupados por otros desaprensivos que no estando enfermos se los hayan quitado?: techados, pequeñas marquesinas desvencijadas, portales con una minúscula entrada que bien doblada la espalda se puede caber, nuevas sucursales bancarias, Bancos, no de dinero sino de jardín público sin precintos en el que cabría una persona delgadita para dormir con sus pertenencias a los pies. Vía pública tercero, cuarta.

Sígueme en las redes

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *