Remetí un poco más el edredón porque notaba fresco en el hombro y temía que esa pequeña incomodidad perturbara mi sueño. Las últimas notas del día todavía me bailaban en la cabeza. ¿Por qué es tan sumamente larga la vejez, me preguntaba? Cuando cumplí cincuenta, pensé; uf, qué mayor eres, pero me volvió el optimismo al pensar que tenía pocas arrugas, bastantes canas que me teñía, un poco más de peso y, aunque notaba una colocación diferente de mis grasitas, me encontraba bien. No me di cuenta de que realmente había empezado a envejecer. Ya no tenía la regla y eso también surtió un efecto negativo que se fue manifestando con malos humores a veces, sensación de extrañeza en mi cuerpo, si trasnochaba, al día siguiente no me levantaba fresca como una rosa, sino con ojeras y cansada. De forma taimada aparecían cositas. Cositas. E iban a seguir apareciendo y siguen hasta hoy que no han cejado y que tengo noventa. Pero no se crean que se paran en algún momento. Jamás. Toda la vida hay un día en el que cuando te miras al espejo aparece algo nuevo feo y desagradable. No hablo de enfermedades que eso ya pertenece a cosas mucho más graves y terribles, solo del deterioro, de la consunción del cuerpo. La conclusión decepcionante a la que llego, es que cuando eres joven tienes que cumplir una serie de metas que se nos imponen para llegar a tiempo a todo antes de la vejez y la muerte y creo que va más deprisa esa vida que se impone, que el tiempo que tenemos para realizarla. La prisa, es lo más perverso que la humanidad ha inventado. La prisa con plazos estrictos, para la preparación, los estudios, los masters, y todo lo que hace falta te lleva los primeros 26 o 27 años de tu vida, luego rápidamente a buscar un trabajo que te permita vivir acorde a tu preparación, luego a casarte y tener algún hijo o quedarse con la muestra, o sea con uno, cuidar a los padres cuando ya tú eres viejo… El diseño de la vida, no sé quién lo hizo, pero yo lo encuentro pesadísimo, además, circulan muchas leyendas desde todos los sectores que intentan convencerte de que la edad es lo que sientes, no lo que eres, que puedes con todo solo con el pequeño esfuerzo de proponértelo y casi te culpan de que te mueras, porque eso depende de lo que te cuides porque la vida es larguísima. Soy una pesada, pero creo que es insoportablemente largo ese tramo de la vida. Empiezas por renunciar a salir de noche porque al día siguiente estás muerta aunque le echas la culpa a ese resfriado que no te quitas de encima, a que últimamente duermes mal y no sabes porqué y tu médico tampoco, estás un poco desmoraliza y caes en entrar en un salón de belleza para una limpieza de cutis y todo lo que se les ocurra para dejarte espléndida. De todas maneras, te toca estudiarte para poder entender los porqués de tus frustraciones. que eso es lo que me dictan cuando lo comento, o un poco de depresión. Seguro que no es falta de un polvo. No es por culpa de la familia y vivo sola porque quiero. Además, tengo novio al que veo diariamente por las tardes y vamos al cine con frecuencia.
Hay muy pocas opciones: O envejeces contenta o malhumorada. Yo pertenezco al segundo grupo. La dentadura se me está destruyendo y además, pongo la tele a 50.
Leo:
El mundo es un lugar tan violento que da terror.
La indecencia está en todos los segmentos de la sociedad. Cuanto más ricos mayor es el área que ocupan.
Las grandes potencias con sus expansiones nos engullirán.
Morir es normal.
Vivir esta vida de terror, no.
Hoy tengo un buen día.
